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ju., 30 julio 2026

La IA redefine el riesgo y el CISO, la confianza

Cómo proteger datos, modelos e infraestructuras en entornos híbridos, soberanos y cada vez más complejos

 

La ciberseguridad entra en un nuevo capítulo: su rol es fundamental para garantizar que la organización pueda seguir operando, innovando y generando confianza en el entorno de la IA, la soberanía de los datos y las nuevas amenazas digitales. El foco del CISO, en esta nueva realidad, debe centrarse en asegurar que la IA se despliegue con garantías, resiliencia y control.

El reciente 2026 Global AI Report: A Playbook for Private and Sovereign AI de NTT DATA refleja la magnitud de este cambio. El 96% de las organizaciones teme que la IA y la IA generativa deriven en infracciones de privacidad o en un mal uso de los datos de clientes. Al mismo tiempo, solo el 47% confía en cumplir sus requisitos de soberanía de datos. La seguridad de los datos, incluida la privacidad, aparece como el principal desafío para adoptar IA cuando se excluyen las cuestiones presupuestarias.

Estos porcentajes revelan que la velocidad de innovación supera en muchos casos las capacidades de protección. La IA promete eficiencia, automatización, nuevas experiencias y modelos de negocio más inteligente, pero también introduce nuevas formas de exposición: datos que se mueven entre regiones, modelos entrenados con información sensible, integraciones con terceros, ciclos continuos de reentrenamiento, entornos cloud cada vez más complejos…

La era de la ciberresiliencia

La ciberresiliencia va más allá de recuperar sistemas tras un ataque. Implica diseñar organizaciones capaces de resistir, adaptarse y aprender mientras continúan operando, incorporar la seguridad en la arquitectura, datos, en modelos, identidades, proveedores y gobernanza y pasar de proteger activos a proteger la confianza.

El informe expone una brecha preocupante en los entornos cloud. Solo el 38% confía en su nivel de seguridad en la nube y apenas 48% considera contar con planes formales para gestionar los riesgos de seguridad relacionados con la IA y la nube. Un tema no menor, considerando que la seguridad en cloud es esencial para garantizar residencia de datos, cumplimiento normativo y protección de modelos frente a accesos no autorizados.

Aquí aparece uno de los grandes retos para el CISO: la seguridad como parte del diseño, desde el inicio, de cada proceso de negocio. Para que el control sea real hay que garantizar clasificación de datos, acceso segmentado bajo principios zero trust, cifrado durante el ciclo de vida, linaje, red teaming periódico y gestión centralizada de identidades y claves. En IA privada y soberana, el control solo existe si la arquitectura permite ejercerlo.

La dimensión de la soberanía

La soberanía añade otra dimensión. Según el informe, el 95% de las organizaciones considera que la IA soberana es importante para su estrategia de IA, pero solo el 29% la prioriza con medidas concretas a corto plazo. La conciencia existe, pero la ejecución no avanza al ritmo necesario.

Para el CISO esto implica estar presente donde se toman las decisiones sobre arquitectura, cloud, datos, IA, compras y riesgo. La privacidad y la soberanía ya no se limitan al ámbito legal o de cumplimiento: son restricciones de diseño. Determinan dónde pueden residir los datos, qué modelos pueden procesarlos, bajo qué jurisdicción operan y qué controles deben aplicarse. En sectores como salud, banca, sector público, energía o industria, una decisión incorrecta puede comprometer no solo información, sino continuidad, confianza y reputación.

El reto se amplifica por la complejidad de los ecosistemas híbridos, citado por el 51% como uno de sus principales desafíos para ejecutar cargas de trabajo de IA en nube privada. El 97% coincide en que las cargas críticas deberían mantenerse en entornos privados o locales.

Esto obliga a abandonar las respuestas binarias de elegir entre nube pública o privada. Aquí, el CISO debe ayudar a definir qué debe protegerse, dónde debe ejecutarse y cómo debe auditarse. Esa será una de las grandes capacidades diferenciales de las organizaciones resilientes.

Lo que viene exigirá más anticipación. Los atacantes utilizarán IA para acelerar el descubrimiento de vulnerabilidades, crear campañas más creíbles y adaptar sus técnicas con mayor rapidez. Frente a ello, las organizaciones deberán incorporar inteligencia de amenazas, simulaciones ofensivas, SOCs aumentados por IA, automatización de respuesta, recuperación avanzada frente a ransomware y métricas de resiliencia conectadas con el negocio.

La ciberseguridad del futuro será la que demuestre capacidad de resistencia, aprendizaje y continuidad. Para el CISO, es el momento de liderar con visión: convertir la seguridad en una plataforma de confianza para la IA, el dato y el negocio.


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